- "¿Te gusta el sabor del agua?"Fue lo primero que me dijo. Aún mojado y congelado me soltó esa frase. No sabía que responder, tan solo un tímido "sí" salió por mi boca.
Y así le conocí, no se como, pero entró en mi vida. Lo vi salir del lago, tan gélido y tan distante, que me atrajo, me llamaba la atención entablar una conversación con alguien tan "extraño". Le pasé una toalla por encima y lo invité a tomar un té caliente a mi casa.
- No, no puedo. -me respondió-
- ¿Por qué?
- Tengo que volver a mi casa (señalando directamente al lago)
- ¿Has venido nadando desde el otro lado del lago?
- No.
- ¿Entonces?
- ... Tengo que volver a mi casa.
- Pareces preocupado, ¿quieres que te acompañe?
- No.
- Ah, vale.
- Allí donde vivo no puedes entrar.
- ¿Por qué?
- Te privarías de muchas cosas importantes.
- ¿Como que?
- Sonreír...
- ¿No sonreís allí donde tu vives?
- No.
- Vaya...
Cada vez era más y más extraño hablar con aquel joven, pero quieras o no, me encantaba estar teniendo esa extraña conversación, cada fría respuesta suya me motivaba más para seguir preguntando, él no hacía nada más que repetir una y otra vez que tenía que volver a su casa, señalando hacia el lago, pero yo ahí interrogando a aquel extraño joven.
- ¿Vives en el lago?
- No.
- ¿Donde vives?
- Más allá del lago.
- Y... ¿Porque estás aquí?
- Me he perdido. Tengo que volver a casa.
- Quiero ayudarte, dejame acompañarte por favor.
- No, allí donde vivo no puedes entrar.
- Ya... me privaría de sonreír y muchas cosas...
- Sonreír es lo de menos, allí donde vivo no puedes sentir. Ni frío ni calor, ni alegría ni tristeza, ni dolor ni placer, hambre, frustración, envidia..... amor. Sentimientos y estados que nunca volveremos a tener, una vez llegado allí.
- Vaya, que sitio más triste.
- No, no sabemos que es la tristeza, todo es un día a día completamente vacío, sin razón, sin un porque. Vacíos.
- Dejame acompañarte.
- No.
- Por favor, no puedo dejarte ir solo. Me sentiría muy mal sabiendo que has vuelto solo a ese lugar tan extraño.
- Es mi hogar.
- Pero sigue siendo extraño. Dejame acompañarte.
- ¿Estás segura que quieres acompañarme?
- Completamente, te debo un favor por esta conversación, no suelo tener muchos amigos y me paso el día aquí, en el lago, sola. Hoy me he sentido bien entablando una "extraña" pero entretenida conversación.
- Entonces... ¿Vas a acompañarme?
- Sí.
- Pero... Aún no es tu momento para venir, todo tiene su tiempo y su lugar.
- No creo en el destino ni nada parecido, pienso que las cosas las puedo controlar en cualquier momento.
- Si tan decidida estás.
Sin decir ni una palabra más se metió dentro del lago, yo quería acompañarle, tenía que hacerlo, sentía curiosidad. Fui directo al muelle y allí lo vi, de pie, sobre el agua. Cada vez tenía más ganas de ir con él, a aquel lugar.
- ¿Quieres venir?
- Sí.
- Ven.
Eso fue lo último que me dijo. Después... después fue todo demasiado rápido. Ya no sentía mi cuerpo, ya no sentía nada. Tan solo como me iba precipitando lentamente sobre el agua, poco a poco, como si en una nube estuviera. Y sin pensarlo, de repente, caí. No me podía mover, no podía salir, ni respirar, ni gritar, me ahogaba. Cada segundo que pasaba era una agonía inmensa, sin respiración, sin poder moverme, sin poder gritar, fue todo tan... vacío.
Cerré los ojos y asumí todo, asumí que ya perdería todo lo vivido, pero ya ves... Poco años de vida, nada productivos. Esperé lentamente mi muerte, y de repente, desperté. Allí estaba, en el fondo, con él, de la mano. Caminando hacía ningún lugar. Sin hablar, sin respirar, sin gritar... Sin sonreír. Él tan solo me miró y una fría frase salió por su boca.
- "¿Te gusta el sabor del agua?"
BSO: Beware - Deftones.

1 comentario:
No sonreís allá...?
Qué majo el texto, me ha encantado, y el blog en general, como siempre el diseño buenísimo... A ver cuando aprendo yo a hacerme mis plantillas =)
Y la idea del blog me ha encantado, quiero alguna de Nirvana yaa! A ver que relato te sale =)
Un besazo!!!!!
*Cath
Publicar un comentario